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Cómo crear un prompt maestro (los 6 pasos)

La estructura que debe tener todo buen prompt y los pasos para armarlo, sirva para la IA que sirva.

Un "prompt maestro" no es magia: es una estructura clara. Sigue estos 6 pasos para armar uno. 1) ROL: dile qué es ("actúa como editor", "como profesor de física"). 2) OBJETIVO: qué quieres lograr y para quién es. 3) CONTEXTO: pega los datos, el texto o la situación que necesita para no inventar. 4) TAREA en pasos: si es compleja, pide que la divida o que arme un plan primero. 5) FORMATO: muestra un ejemplo de cómo quieres la salida (lista, tabla, tono, largo). 6) RESTRICCIONES: qué evitar, idioma, nivel de detalle, qué hacer si le falta información (que pregunte en vez de inventar). Después itera: ajusta lo que no encaje en vez de empezar de cero. Un prompt maestro se guarda y se reutiliza cambiando solo el contexto.

Ejemplo
[ROL] Actúa como redactor publicitario senior.
[OBJETIVO] Escribe 3 títulos para un anuncio de
un curso de inglés online, dirigido a adultos.
[CONTEXTO] El curso es 100% online, con clases en
vivo y profesores nativos. Diferencial: horarios
flexibles.
[FORMATO] Lista numerada, máx 10 palabras cada uno,
tono cercano.
[RESTRICCIONES] Nada de promesas exageradas. Si te
falta un dato, preguntámelo antes de escribir.

La mayoría de los prompts que decepcionan no fallan por falta de ingenio, sino por falta de estructura. Pides “una idea para un anuncio” y la IA te devuelve algo correcto pero genérico, sin tono, sin público y sin gancho. El prompt maestro resuelve eso convirtiendo una petición vaga en un encargo concreto. No es una fórmula creativa; es un molde con seis bloques que, juntos, dejan poco margen al azar.

La gracia del método es que sirve para casi cualquier tarea: redactar un correo, resumir un PDF, planificar una clase, comparar dos proveedores o generar código. Cambias el contenido de los bloques, no el esquema. Por eso, una vez que lo dominas, dejas de “inventar prompts” cada vez y empiezas a rellenar un formulario mental que tarda menos y rinde más.

Aplícalo cuando la respuesta tenga consecuencias: algo que vas a publicar, mandar a un cliente, pegar en un informe o usar para decidir. Para una consulta rápida (“¿qué significa esta palabra?”) es excesivo; para todo lo demás, ahorra rondas de corrección.

Cómo aplicarlo

  1. Asigna un rol claro. Empieza con “actúa como…” o “eres…”. El rol fija el vocabulario y el criterio de la respuesta. Cuanto más específico (no “abogado” sino “abogado laboral con experiencia en pymes”), mejor se afina el tono.
  2. Declara el objetivo y el destinatario. Di qué quieres lograr y para quién es. “Escribe un correo para convencer a un cliente indeciso” guía mucho más que “redacta un correo comercial”.
  3. Pega el contexto necesario. Datos, texto fuente, situación, restricciones del negocio. Sin contexto, la IA rellena los huecos con suposiciones plausibles pero ajenas a tu caso. Si tienes un documento, pégalo entero.
  4. Divide la tarea si es compleja. Pide primero un plan o un esquema y, después, el desarrollo. Para problemas grandes, “razona paso a paso antes de responder” reduce errores y te deja revisar la lógica.
  5. Define el formato de salida. Lista numerada, tabla con columnas concretas, JSON con campos, párrafo de 100 palabras. Si quieres un tono determinado, ponlo aquí: “cercano pero profesional, sin tecnicismos”.
  6. Cierra con restricciones. Idioma, extensión máxima, qué evitar, y la regla de oro: “si te falta un dato, pregúntalo antes de inventar”. Esta última línea evita la mitad de las alucinaciones.
  7. Itera sobre la respuesta. Si algo no encaja, no empieces de cero: señala qué cambiar (“acorta el segundo párrafo”, “cambia el tono a más directo”). El prompt maestro es una base, no un disparo único.

Revisa el bloque ejemplo del frontmatter para ver los seis bloques rellenos en un caso real de redacción publicitaria.

Ejemplos en contexto

Caso 1: resumir un informe largo. Tienes un PDF de 30 páginas y quieres una versión de una carilla para tu jefe. Rol: “actúa como analista que prepara informes ejecutivos”. Objetivo: “resumen para alguien que tiene 5 minutos”. Contexto: el texto pegado. Formato: “3 conclusiones, 3 riesgos, 3 decisiones pendientes, máximo 250 palabras”. Restricción: “no añadas datos que no estén en el texto”. El resultado llega listo para reenviar.

Caso 2: preparar una clase. Quieres explicar fotosíntesis a alumnos de 12 años. Rol: “actúa como profesor de biología de secundaria con experiencia en aulas mixtas”. Objetivo: “una clase de 45 minutos con una actividad práctica”. Contexto: “los alumnos ya saben qué son las células, pero no han visto reacciones químicas”. Formato: “estructura en bloques con minutos, materiales y preguntas guía”. Restricción: “lenguaje sencillo, sin fórmulas químicas”. En una pasada tienes el guion.

Caso 3: comparar dos herramientas. Necesitas decidir entre dos gestores de proyectos. Rol: “actúa como consultor de productividad para equipos pequeños”. Objetivo: “ayudarme a elegir entre A y B para un equipo de 6 personas”. Contexto: pega las páginas de precios y características de ambos. Formato: “tabla comparativa con criterios y, debajo, una recomendación de 3 líneas”. Restricción: “si una característica no está clara en el material, márcala como ‘sin datos’”. Sin esa última línea, la IA inventaría funciones que no existen.

Errores comunes

  • Saltarse el contexto. Es el bloque más importante y el que más se omite. Sin contexto, todo lo demás se queda en el plano genérico.
  • Confundir rol con tarea. “Actúa como un buen escritor” no es un rol; es un piropo. El rol describe a quién imita; la tarea, qué hace.
  • Pedir el formato al final, casi como nota. Si lo dejas para una posdata, la IA lo trata como sugerencia. Va en su propio bloque, con detalle.
  • No fijar qué hacer ante la duda. Si no pones “pregúntame si te falta un dato”, la IA rellenará huecos con suposiciones que parecen ciertas.
  • Reescribir desde cero cuando algo falla. Pierdes el aprendizaje del intento anterior. Es más rápido ajustar el bloque concreto que falló.
  • Usar el mismo prompt maestro para tareas muy distintas. Guarda varias plantillas (una para correos, otra para resúmenes, otra para análisis) en lugar de forzar una sola.

Mini-ejercicio

Coge una tarea real que tengas pendiente (un correo, un resumen, una explicación) y escribe el prompt rellenando los seis bloques en orden, sin saltarte ninguno. Cópialo en tu IA favorita y compara la primera respuesta con la que te daría una petición de una sola línea. Sabrás que está bien si la salida ya está casi lista para usar y solo necesita retoques menores.

Siguiente paso

Cuando domines el esquema, guarda tres o cuatro variantes como plantillas reutilizables y cambia solo el contexto cada vez. Para profundizar, mira el truco anatomia-del-prompt y, si quieres ver el mismo molde adaptado a cada herramienta, sigue con prompt-segun-la-ia.

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Actualizado: 27 de mayo de 2026